viernes, 5 de abril de 2013

SOMBRAS



Saliendo de mí, intentando no volver a caer en los pasos que ya he dado. Avanzo y pronto salto hacia el lado contrario, me hace dudar no saber dónde me encuentro, no saber a dónde quiero ir. Pero mis pies siguen su rumbo, ellos no conocen mi ansiedad, sólo trabajan por medio de impulsos, esos que me están guiando hoy. 


"Los Agentes", Diana Martín
Entre sombras me muevo, y me agrada el suspenso pero lo desprecio al mismo tiempo, y me doy cuenta que conozco esas siluetas y las puedo distinguir a lo lejos, se funden con la mía creando un pantano grisáceo y sin forma concreta. Nadie puede conocer los elementos que la conforman. Algunos se divierten indagando y haciendo apuestas en torno a ellas y su original figura. Pero ellas se mueven y transforman, poniendo la misma oscuridad en sus trazos y girando al compás de las risas que provocan, de los suspiros y maldiciones que forman parte de su naturaleza. 

Las veo y las siento fundirse, haciéndose parte de algo que no hace mucho veía desde afuera, y ahora quiere pegarse a mí como lapa, hacerse parte de lo que soy. Las sombras juegan, cambian de lugar, se burlan de lo perturbadoras que son y sobreviven de la duda, crecen y respiran con cada pausa, con cada corte del aliento, sin los miedos no son nada. 

Hoy ellas se pasean frente a mí haciéndome creer que les pertenezco, pero sé que no, aunque al escribirlo yo misma lo dude. Sé que no soy como ellas, no estoy hecha para seguir a otros y arrastrarme imitando el paso agitado de los caminantes. 

Me lleno de fuerza para desaparecer las sombras y no dejarlas acercar de nuevo, y pienso y recuerdo lo cerca que estoy de muchas, y lo tentador e increíblemente estúpido que es pensar si quiera en permanecer ahí, lo atrayentemente suicida que puede ser quedarme entre ellas. Y lo pienso y sigue siendo un acto con tendencia a la fatalidad, pero mi razón duerme ahora y yo con ella. 

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